2Belleza Feb 20, 2017 0 Comments Posted in: Categoría Blog 1

Imagina un mundo donde la belleza es una fuente de confianza. No de ansiedad.

Un mundo donde los bellos tengan más éxito o, por lo menos, que el camino de ida esté lleno de rosas. La belleza lo absorbe todo.

El efímero mundo de la belleza triunfa y te hace triunfar.

Ya sabíamos lo importante que podía ser la imagen para una entrevista de trabajo, pero ahora resulta que el salario ofrecido también depende de lo agraciado que sea uno. Al menos no es un asunto de géneros: lo mismo da ser feo que fea, que de media se cobra menos. Así que más nos vale sacarnos partido y, en caso necesario, estudiar algún cursillo de imagen personal.

¿Esto no debería de ser ilegal? Quién sabe pero, desde luego, ahora es el modus operandi a seguir por las empresas.

La vida es dura, el mercado es cruel, la realidad supera a la ficción. Frases célebres para aceptar el lado más difícil del día a día. Para colmo, aparentemente la gente “guapa” no solo alegra la vista, sino que esa condición también los ayuda a ser más ricos, más exitosos y más dúctiles para congeniar con ellos.

¿La razón? Los “apuestos” son vistos como más provechosos y cooperativos. ¿Realmente?

La gente apuesta tiende a estar en equipos más exitosos porque los demás miembros del equipo son más cooperativos en presencia de la gente apuesta.

Pero no todo es tan oscuro ni tan negativo. Cuando aquellos realmente atractivos no están “ejerciendo su peso”, el tema de la apariencia les juega en contra y el menos atractivo sale invariablemente como el ganador.

Los apuestos tienen lo que los científicos sociales llaman el efecto del halo. Porque alguien es atractivo, le asignamos muchas otras cualidades positivas que no tienen nada que ver con su apariencia.

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